
ANCIANO DE DIAS
Quiero subir a la montaña,
quiero escapar de mí este día,
subir a la cúspide que mana,
dulces glorias, proezas y alegrías.
Quiero estar contigo Señor
en la paz sobremanera
y tocar el borde de tu manto,
derramar mis lagrimas Oh, Santo,
y provocarme en ti, el más dulce
descanso.
Quiero en el silencio de mi paz
escuchar mi nombre de tus labios,
sentir ese aliento perfumado,
néctar y miel amor de mis amores.
Quiero en lo oculto de tu estancia
allá contigo,
me estremezcas entre tus dedos tibios,
y yo danzando en la palma de tu mano,
te ofrezco mis sueños y delirios.
Quiero escalar por tu brazo hasta tu cuello,
y colgarme como ser niña graciosa,
darte besos, besos, besos y más besos
y con mis dedos mimarte tus cabellos.
Quiero tocar tus mejillas,
Oh mi Anciano, y te pregunto:
¿Cuántos son tus días?
Tú me respondes—niña no preguntes,
pues de contar no terminarías—
¡Oh mi Padre, mi Anciano de días,
he subido a la montaña a adorarte
a decirte cuán grande es mi ilusión,
al escalar contigo mi montaña,
para conocer la Santa ciudad de Sion.
Y en aquella montaña y tu presencia,
regeneras cada parte de mi ser,
mis piernas y mis brazos tu enlazas
a un ritmo un dance y un correr.
Comentario (8 comentarios)
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esta es la introduccion de un microcuento que podeis vr en mi ultimo post estais invitados ... a sufrir.
Atentamente, Jordi Matamoros.
beto
Besos
Un beso para ti de Amanda desde Uruguay.