
Según la leyenda, es una vieja seca, arrugada, con unos ojos en cuyo fondo parecen brillar chispas.
Donde hay un niño rollizo, un mozo robusto o una muchacha hacendosa y fuerte, penetra la guaxa por la noche, durante el sueño, y con el único diente que tiene, les abre una arteria y chupa su sangre con delicia.
No hay obstáculo para ella; allí por donde pase un soplo de aire, pasará ella también.
Parece ser que la Guaxa es un mito falso que han querido identificar con la figura de Lámia griega y el vampiro de las leyendas germánicas.
Algunos relacionan también a la Guaxa con la coruxa (lechuza), estrechamente relacionada con las brujas, por lo que se considera a la Guaxa como una bruja.
Se la puede ahuyentar con un amuleto, un exhorcismo o un milagro.